A la mañana siguiente, cerca de las 9 y media, desayunamos
fruta, mermelada y miel, un poco de salames y queso, pancitos calientes, y jugo
recién exprimido. Luego conversamos bastante con Amanda, contándole del Bed y
compartiendo experiencias, lo que estuvo muy lindo.
Ya arrimándonos a las 11, salimos a la ruta con dirección al
Pacifico, a Punta de Lobos, parte de Pichilemu, un pueblo costero, donde el
surf parece ser el atractivo principal.
El viaje fue tranquilo, por rutas rodeadas de viñedos,
plataciones, canales y pueblos pequeños. Uno de ellos Larmahue, tiene un canal
con 17 Azudas, unas ruedas que recolectan agua del canal, para regar las
huertas y campos al costado de la ruta. Es muy lindo y además una idea
buenísima que esta funcionando hace mas de 120 años.
Despues de unas horas de viaje, llegamos al mar! El pueblo
es sencillo, con casas coloridas de madera en su mayoría, un par de calles
céntricas, negocios, restaurantes, y un parque lindo.
Nuestro lugar estaba un poco en las afueras, según nos dijo
el encargado de la información turística del lugar, en su oficina, que era la
vieja estación hasta donde llegaba el tren. Hay algunas construcciones muy
antiguas y lindas en el pueblo.
Llegamos al lugar, un Lodge de surfistas, todo de madera,
con elementos reciclados, y energía y agua solar. Es lindo, simple, sin lujos
ni sorpresas. Nos alojamos y al rato
salimos a pasear. Caminamos los 4 kilometros que nos separaban del centro, y
caminamos por el parque Ross, la playa, la caleta de los pescadores y la zona
céntrica, donde encontramos una casa derruida donde vendían cachivaches. Lo
malo es que no había nada que valiera la pena.
Despues la de caminata, nos volvimos al hotel, para la ducha
y vuelta a salir para la cena Navideña (cierto que era Navidad!!). La caminata,
larga de nuevo, fue muy tranquila… demasiado… es mas, no había nadie! Llegamos
al centro y estaba todo cerrado… todo! Creimos que no nos volvíamos sin comer,
hasta que vimos un Bodegon abierto cerca de la playa… Resultado: Reineta a la
mantequilla con ensalada, Corvina a la plancha con pure, salsa mariposa (crema
de mariscos!), y una salsita picante muy buena!
La cena fue muy rica, y todo muy, muy poco Navideño! Pero
lindo y diferente.
La vuelta, otros 4 kilometros con casi nada de gente a la
vista… y a dormir!
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