martes, 22 de diciembre de 2015

Rodando

Salimos finalmente para la Cordillera! A las 3 de la mañana del domingo, comenzamos a dejar todo listo para partir, cosa que hicimos pasadas las 4. La noche estaba tranquila y estrellada, con un poquito de viento fresco... Despedimos al felino loco y dejamos durmiendo la vaca... que quedaron al cuidado del pastor Chimio.

Empezo a amanecer a la altura de Sampacho, y seguimos viaje sin parar hasta Mendoza, con la idea del llegar cerca del mediodia del domingo. Ibamos a pasar a visitar a Sol y su familia, por Chacras de Coria, y conocer a Havard y Alfred. La entrada a Mendoza, un poco borrada de la memoria despues de varios años de no ir por aquellos lados, no fue de lo mas sencilla... Ruta 40, ruta 7... Calle Besares... Clos de Chacras... ruta 82.... todo medio mezclado y a los tumbos, pero terminamos en la puerta de la casa Peinado.

Nos recibieron como siempre, y nos pusimos al dia con una linda charla de 3 horas, con empanadas de por medio, e historias contadas y vueltas a contar... desde las granjas noruegas hasta las casas abandonadas y los cementerios historicos... Fue muy lindo todo!!!

Pasadas las 3 y media, subimos al tanque verdeazulado y salimos rumbo a Uspallata. La ruta, linda como siempre, con pasajes espectaculares y montañas enormes.... Fuimos picando las empanadas que quedaron del almuerzo y despues de algunas horas llegamos a la aduana en la frontera con Chile.

Paso 1 Argentino, Paso 1 Chileno, Paso 2 Argentino, Paso 2 Chileno, Paso 3 Argentino, Paso 3 Chileno, Paso 4 Argentino, Paso 4 Chileno... parecia un juego de postas bastante desordenado, y de no ser porque habia poca gente, creo que hubiera sido un caos... Pero por suerte hicimos los tramites super rapido, y despues de que un picho loco inspecciono el tanque explosivo, cruzamos finalmente la frontera...

Bajamos por el Caracol de los Andes, y fuimos despacito bajando hasta Santiago... Los buses rojos chilenos pasaban como misiles bajando de la montaña... un peligro... pero con la ayuda del gps fuimos encontrando la ruta hasta entrar a Santiago por una autopista iluminada y bien señalizada. Casi sin darnos cuenta, y a eso de las 10 de la noche, estabamos a las puertas del hotel que habiamos elegido sin mucha busqueda el dia anterior... Hotel Bonaparte, en la calle Mar del Plata 2171, del barrio Providencia, un barrio de embajadas y universidades... muy lindo y prolijo, con calles anchas, casonas antiguas y arboles de mucha edad.

Entramos al hotel y comenzo lo que luego y hasta ahora continua como una seguidilla muy curiosa... nos atendio un recepcionista aprendiz... que al parecer estaba en su primer dia detras del mostrador...
"No tengo ninguna reserva a su nombre..." Asi empezo... Despues de aclarar que Gimenez Fernandez debia ser otra persona, y mientras nosotros nos fuimos a guardar el elefante verde a la cochera subterranea diminuta... y luego de algunas pocas maniobras pudimos estacionarla en un rincon, lo que nos debe haber llevado 20 minutos... tiempo suficiente para que el recepcionista encontrara o inventara la reserva...

La habitacion muy linda... no muy grande, pero comoda y con linda vista a la calle, asi que todo perfecto. Perfecto con una vuelta de tuerca, otra caracterista del viaje, o de Chile...Pedimos un adaptador para enchufe... cosa que pensamos que era normal, y luego devolviamos.. Pero no, era para comprar... 1500 pesos chilenos... Asi que ahora tenemos un lindo adaptador negro.




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