El 1 de enero comenzamos la vuelta.... cargamos los bartulos, y con el dia nublado nos despedimos la la familia Serena, en donde pasamos unos muy lindos dias!
Salimos despacio rumbo al sur, con la idea de hacer el viaje con alguna parada, y no de un solo tiron, ya que el cansancio se iba acumulando.
Llegamos relativamente sin problemas a Viña del Mar, donde con un poco se suerte conseguimos una mini habitacion en Offenbacher Hof, una casa muy antigua, casi al lado de la Chocolate Manor House de unos dias atras.... Dejamos el buque en una de las callecitas cercanas, junto al castillo de Carabineros, y nos alojamos.
La casa es muy vieja, y se ingresa por unas escaleras de piedra a un patio interno, donde hay una galeria vidriada con vista a la ciudad.
La recepcion es pequeña, con pisos de madera y muchos muebles antiguos. Nos atendio la dueña y nos consiguio una habitacion individual en el segundo piso, con baño en el pasillo y dos closets lleeeenos de frazadas.
La habitacion era muy chiquita, pero perfecta para el tipo de casa y la estadia.
Dejamos parte del equipaje y despues decidimos ir a comer a uno de los lugares que habiamos visto la vez anterior, un bodegon en una calle secundria...
Bajamos el cerro Castillo y caminamos por la calle del Puente Casino unas cuadras hasta llegar a El Torito de Viña, donde fuimos los unicos comensales en toda la cena.
Pedimos Paila Marina y Reineta a lo Pobre... la Paila fue de los platos mas ricos del viaje!! Una especie de sopa llena de mariscos, con un caldo muy rico!
Despues de la cena, empezamos a volver al hotel, pasando por la costanera, el Hotel Cap Ducal, y el Shereston... Subimos por las callecitas del cerro y llegamos.
Fue la ultima noche en el viaje chileno...
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